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La Psicoterapia y los
trastornos psicosomáticos:
Estrés y Psoriasis
Lic. María
Leonor Gutiérrez y Urquijo
Psicóloga - Psicoanalista
gutierrezyurquijo@gmail.com
La
importancia de la relación entre estado anímico y trastornos
orgánicos no merece hoy ya discusión alguna. Es sabida y aceptada
por todos y particularmente por la sociedad médica, que históricamente
se negó a aceptarla.
Sin
embargo es importante darle a la gente información precisa al
respecto.
Dentro de los trastornos psicosomáticos, aquellos que afectan a la
piel son particularmente importantes porque afectan la vida social. No
vale la pena aquí, la discusión si el problema emocional causó la
psoriasis o la psoriasis generó estrés. Cuando un paciente nos visita
el circuito ya comenzó a desplegar sus consecuencias. La psoriasis,
por ejemplo, genera una tendencia al aislamiento; el paciente se
supone discriminado y sufre además de los síntomas de la enfermedad,
todo un conjunto de efectos secundarios como esa autodiscriminación,
se siente poco querido, como si su enfermedad fuera mas importante
que su persona. La piel es vivida como una forma de presentación que
lo identifica dando una imagen hacia el mundo externo y una
consecuente identidad dentro de su mundo interno. Si esa piel sufre,
la persona sufre. La piel es un órgano muy importante, quizá
importantísimo a la hora de formar la identidad de una persona; pero
no “es” la persona. Es sólo una parte de la persona, no es la persona
misma. La persona es más que sus partes. Sin embargo el sufrimiento de
esa parte altera de tal modo la vida emocional que todo termina
circunscribiéndose a esa enfermedad. Esto no hace mas que abrir un
circuito: síntoma
® sufrimiento
®persistencia
o aumento del síntoma®
mayor sufrimiento
® mas aumento aún de
la virulencia sintomática
® mayores temores y
aislamientos y así sigue. Esto significa que el llamado estrés hace
circular dentro del organismo una potencialidad negativa. La psoriasis
asusta y termina ganando el miedo.
Un
tratamiento psicológico aborda la significación y las consecuencias
que el síntoma somático tiene para el paciente que lo padece y dirige
sus estrategias a romper con ese circuito. Busca transformar el pesar
en alivio, corriendo al síntoma de ese lugar tan protagónico. Las
personas no SON su enfermedad. Tampoco la poseen. La terapia debe
servir para reubicar al paciente frente a su problema. Adecuar esta
relación significa que la vida emocional o sea, su imagen de sí, su
autoestima, su relación con los demás, su proyecto de vida deben
ocupar el lugar fundamental. Si esto se logra se habrá logrado
frenar la incidencia de lo emocional sobre la enfermedad. Esto es
todo?. Si no es todo, será seguramente una gran parte. Lo demás se irá
haciendo junto con el médico dermatólogo y el uso de productos
naturales, -no invasivos-; esto, sumado al encuentro de un estilo de
vida, conforman junto a la terapia el trípode sobre el que se apoya
todo abordaje psicosomático. •Productos naturales que enriquezcan la
piel, la alimenten, la alivien y la mejoren.
•El
estilo de vida que priorice el presente por sobre el pasado y el
proyecto por sobre los obstáculos; y
•la
terapia que permita usar estas herramientas al servicio de una vida
mas mejor.
Licenciada María Leonor Gutiérrez y
Urquijo
para contactarse:
gutierrezyurquijo@gmail.com
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- CUANDO EL CUERPO HABLA
- por el Dr. Elías Norberto Abdala
Aveces, la angustia se transforma en úlcera y el duelo en infarto.
Eso puede suceder si no existe la capacidad de expresar en palabras
los sentimientos o las vivencias de situaciones emocionalmente
intensas: es entonces que el cuerpo habla en el idioma de la
enfermedad.
La falta de palabras para exteriorizar las emociones es lo que más
caracteriza al fenómeno psicosomático. Según el psicoanálisis, el
cuerpo expresa a través de un síntoma o de una enfermedad lo que no
puede decir de otra manera, lo que por ser muy intenso y doloroso
queda bloqueado y disociado de la actividad psíquica.
En la década del `50, el psicoanalista F. Alexander describió las
siete enfermedades psicosomáticas paradigmáticas (asma, artritis
reumatoidea, gastritis, alergias, colitis ulcerosa, hipertensión
arterial y psoriasis). Su original concepto, en ese momento, era que
los conflictos inconscientes sin resolver se descarga ban en el
cuerpo y describió los tipos específicos de personalidad para cada
una de ellas.
En 1983, el neurofisiólogo P. McLean las explicó desde un punto de
vista diferente, afir
Quienes padecen malestares sin explicación médica definida, podrían
encontrar una solución si consideraran a la somatización como algo
activo en ellos.
mando que las emociones, en vez de transmitirse a la corteza
cerebral –lugar donde se encuentra la expresión simbólica mediada
por las palabras– se canalizan directamente a través del sistema
nervioso autónomo, traduciéndose en el lenguaje de órganos. En otras
palabras, el bloqueo en la capacidad de expresión de las emociones y
los afectos provoca que la energía permanezca prisionera de manera
crónica en el cuerpo y altere el funcionamiento de uno o más
órganos.
En la actualidad, las enfermedades son analizadas desde una óptica
más integral, con la interacción de variables que a través de
autopistas nerviosas, hormonales y químicas transitan complejos
mapas internos que afectan al organismo. El asma, por ejemplo,
aunque es una enfermedad que se manifiesta en los bronquios, tiene
su origen en el entrecruzamiento de factores psicológicos,
neuroquímicos, hormonales e inmunológicos. Son propensas a padecer
trastornos somáticos las personas que tienen dificultad para
identificar y describir sus sentimientos, en distinguir entre
sentimientos y sensaciones corporales propias de la activación
emocional, con escasa capacidad de fantasear y con un estilo de
funcionamiento orientado hacia el exterior, y que valoran
sobremanera el hacer y los resultados.
En el mundo actual, construido sobre una lógica que jerarquiza la
productividad, el aprovechamiento del tiempo y la velocidad, las
enfermedades psicosomáticas son, a veces, estigmas indecorosos para
ser aceptados. Se expresan desde los síntomas que aquejan a los
jóvenes ejecutivos (abatimiento o fatiga crónica, muy en boga) hasta
la muerte repentina de los japoneses, por exceso de trabajo.
Quienes padecen malestares sin una explicación médica definida
podrían encontrar finalmente solución, si consideraran a la
somatización como un proceso muy activo en ellos. Pero muchos,
aunque admiten que están estresados, agotados, insomnes,
angustiados, tienden a banalizar la importancia de estos factores
emocionales, resignándose a soportarlos como inevitables. Es
importante tener presente que, tanto en la aparición como en la
evolución de toda enfermedad, lo psicológico es un factor causal tan
importante como las bacterias, las toxinas o los traumatismos.
Fuente: Revista Viva - Diario Clarin - domingo 12 de Noviembre de
2006
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