TRATAMIENTOS BIOLOGICOS:
Los riesgos aún son desconocidos
LA NACION | Lunes 6 de abril de
2009 | Publicado en edición impresa
Las autoridades locales reguladoras
ordenaron retirar del mercado un fármaco de una nueva generación
de medicamentos para los casos más graves de psoriasis. Es el
efalizumab (Raptiva), un
agente biológico, creado a partir de una proteína animal
modificada genéticamente para que el organismo no lo rechace y
pueda, así, corregir los mecanismos que desencadena esa
enfermedad crónica de la piel.
La decisión se debe a la detección
en Europa y Estados Unidos de tres casos confirmados y uno
sospechoso de una infección viral rara llamada
leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP) en pacientes en
tratamiento durante más de tres años. "Eso determinó que las
entidades que aprueban y reglamentan el uso de fármacos,
incluida la Anmat, aconsejaran la suspensión de la
comercialización del producto, no iniciar nuevos tratamientos y
comunicarles a los pacientes la suspensión progresiva del
efalizumab bajo vigilancia
médica", explicó el doctor Carlos Fernando Gatti, presidente del
Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología.
Otra recomendación de la Anmat a
los médicos es "vigilar la aparición de síntomas neurológicos
hasta 12 semanas luego de [haber] suspendido el medicamento".
Según el comunicado difundido, en el país hay entre 180 y 200
personas tratadas con Raptiva; 70 de ellas, desde hace más de
dos años. Desde 2005, indica el texto, el Departamento de
Farmacovigilancia recibió siete informes de efectos adversos,
pero ninguno de LMP.
"Es una señal de alerta: aunque los
tratamientos biológicos son un avance muy grande para tratar las
formas más graves, resistentes e invalidantes de la psoriasis,
aún debe correr mucha agua para confirmar la efectividad e
inocuidad como muchos proponen", opinó Gatti.
La indicación es que los pacientes
abandonen efalizumab
progresivamente en los próximos 60 días. Según cada caso, el
médico indicará si habrá que migrar directamente a otro
biológico con un mecanismo de acción distinto o con una
transición de terapias clásicas. "Son pacientes de alto riesgo
y, si suspenden el tratamiento bruscamente, podrían sufrir un
rebote de la psoriasis tan virulento como antes de usar el
biológico", advirtió Gatti.
LA NACION | Domingo 22 de agosto
de 2004 | Publicado en edición impresa
MAR DEL PLATA.- La psoriasis, una
enfermedad crónica de la piel con un altísimo impacto emocional
en quienes la padecen, tiene en nuestro país una nueva
alternativa para su control: un anticuerpo modificado
genéticamente que bloquea la actividad acelerada de las células
T, que produce esta afección no contagiosa.
Este nuevo tratamiento, presentado
anteayer durante el XVII Congreso Argentino de Dermatología,
organizado por la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y que
finalizó ayer, es una opción más que se suma a los tratamientos
convencionales, como las cremas, la fototerapia o las drogas
sistémicas.
La droga (efalizumab) es un
anticuerpo monoclonal recombinante humanizado creado a partir de
una proteína animal modificada genéticamente para evitar que el
organismo la rechace. Integra una nueva generación de "agentes
biológicos", diseñados para interferir de manera dirigida en los
mecanismos que desencadenan la enfermedad.
"Es una enfermedad de base
genética, en la que factores ambientales, infecciones, estrés,
medicamentos, traumatismos, alcoholismo o el tabaco en las
mujeres, pueden favorecer su aparición a cualquier edad, aunque
hay dos picos de edades: la juvenil y la adulta", definió el
doctor Edgardo Chouela, profesor titular de Dermatología de la
Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y jefe
del Departamento de Medicina del Hospital Argerich.
La causa de esta afección de la
piel es un desorden del sistema inmune que, erróneamente, busca
curar una herida o defenderse de una infección que no tiene. El
proceso de maduración celular, que en la piel normal tarda unos
28 días, en la piel psoriásica ocurre hasta ocho veces más
rápido, de dos a cuatro días. Las células nuevas empujan a las
células muertas a la superficie, donde se acumulan y forman
placas gruesas, rojizas y escamosas.
Costos y
toxicidad
A pesar de la efectividad de los
tratamientos tradicionales, muchos se suspenden por el riesgo de
toxicidad. En las nuevas terapias, ese riesgo disminuye porque
están diseñadas para afectar sólo el proceso de unión,
activación y migración a la piel de las células que "dirigen" la
respuesta inmunológica a cualquier agresión a nuestro organismo:
los linfocitos T.
"Los medicamentos biológicos son
órgano-específicos: ejercen su acción primaria en la piel y
tienen un muy buen perfil de seguridad -aseguró el doctor
Fernando Stengel, jefe del Servicio de Dermatología del Cemic-.
Son drogas de elección primaria entre sus pares y no hay que
limitarlas a los casos que no han respondido a otra medicación,
ya que mejoran rápido la calidad de vida. No curan, pero mejoran
mucho la enfermedad."
Sin embargo, por el momento, el
acceso a esta nueva terapia está limitado por los costos y la
falta de cobertura social. "La investigación nos abre un nuevo
camino con nuevas drogas que se suman a las terapias
convencionales pero que, por la tecnología utilizada en su
desarrollo, aún son muy costosas", explicó a LA NACION la
doctora Patricia Troielli, directora del Simposio de Psoriasis
del Congreso y secretaria general de la SAD.
Para la especialista, la nueva
terapia puede tener un resultado óptimo en los casos severos,
aunque con condiciones: "La indicación debe ser precisa porque
tiene efectos aún no conocidos y su valor aún es muy alto".
Según el profesor John Koo, que
dirige el Centro de Psoriasis y Tratamiento de la Universidad de
California en San Francisco (EE.UU.), las terapias biológicas
son útiles combinadas con las tradicionales y no como reemplazo
de ellas. Y así también lo recomienda la SAD en el Consenso
Nacional de Psoriasis, que se aprobó anteayer en esta ciudad.
"Es la primera declaración formal científica que unifica la
definición de la enfermedad, su diagnóstico y las opciones
terapéuticas", opinó el doctor Chouela.
El aumento de la erupción que se
produce cuando se suspende el tratamiento se conoce como "efecto
rebote", y es un punto de discusión. Según la información
recibida durante la presentación del efalizumab, este efecto
sería nulo en el caso de esta droga.
Pero un estudio comparativo de los
tres fármacos biológicos disponibles en los Estados Unidos
realizado en el centro que dirige el profesor Koo demostró, en
cambio, que la enfermedad puede agravarse. "Con el efalizumab,
el rebote apareció en 1 de cada 4 pacientes cuando aún lo
consumían -dijo Koo a LA NACION-. Esto indica que ni siquiera
podemos predecir cuándo se produciría el rebote. Por eso, si el
paciente no responde a la terapia enseguida, hay que
suspenderla."
Por Fabiola Czubaj